Por María Renée Mejía
La temporada de la generosidad es un momento para reflexionar sobre lo que realmente importa, establecer vínculos a través de la generosidad y reconocer la diferencia que podemos marcar en la vida de los demás. En De La Gente, esta temporada tiene un significado especial, ya que hemos celebrado 12 años trabajando codo con codo con pequeños agricultores y creando oportunidades a través del café.
Una taza de café representa mucho más que el simple producto final. Detrás de cada cosecha hay personas que cuidan la tierra, cultivan sus plantas, preservan los conocimientos y toman decisiones meditadas sobre el futuro de sus fincas.
Para los productores de café de nuestra cooperativa asociada en Santa Anita La Unión, Quetzaltenango, estas decisiones reflejan un compromiso con su tierra, su patrimonio cultural y las generaciones venideras.
El cultivo del café con un propósito en Santa Anita
Los productores de café de nuestra cooperativa asociada, APCASA Santa Anita, sienten un profundo respeto por la Madre Tierra y, a lo largo de los años, han mantenido vivas sus raíces mayas respetando la tierra. Aunque evitan el uso de productos químicos en su café y en otros cultivos, no pueden comercializar sus productos como ecológicos por varias razones.
El cultivo de café mediante prácticas de agricultura ecológica requiere algo más que limitarse a evitar determinados insumos agrícolas. Implica cuidar el suelo, utilizar los recursos naturales de forma responsable y aprender continuamente a trabajar la tierra. Para los pequeños productores de café, desarrollar estas prácticas requiere tiempo, observación, experimentación y la voluntad de seguir aprendiendo.
Mincho, Benito y Alfonso, socios de la cooperativa, ponen en práctica estas técnicas mediante elementos como vallas naturales en las laderas y la sombra, con el fin de prevenir la erosión y facilitar que la planta de café se desarrolle de forma natural.
Además, tras años de experimentación, también han descubierto cómo diferentes árboles, entre ellos el chalum y la guayaba (ambos autóctonos de la región), pueden proporcionar sombra y aportar nutrientes que favorecen el crecimiento de las plantas de café.
Estas prácticas también influyen en el entorno en el que crece el café, influyendo en las características que hacen que cada cosecha sea única. Factores como el suelo, la sombra, el clima y el ecosistema circundante contribuyen a lo que a menudo se describe como «terroir», y ayudan a dar forma a los aromas y sabores característicos del café.
Aunque los productores trabajan en la misma comunidad, cada uno gestiona una parcela diferente con sus propias características. Su esfuerzo y sus conocimientos parten de cómo reaccionan sus cultivos ante las diferencias del terreno, la estación del año y los animales que habitan en los alrededores.
Benito, por ejemplo, cultiva café en terrenos escarpados y accidentados. En lugar de aplicar el mismo enfoque a todas las situaciones, adapta sus prácticas agrícolas a las condiciones de su terreno, lo que demuestra su voluntad de seguir cosechando café ecológico en diferentes contextos.
Para estos agricultores, el cuidado de la tierra también está vinculado a su patrimonio cultural y a los conocimientos transmitidos de generación en generación. Su relación con la tierra va más allá de la producción: refleja sus valores, su identidad y su forma de entender los recursos que sustentan a sus familias y comunidades.
Sin embargo, mantener estas prácticas requiere una cantidad considerable de tiempo, recursos e investigación continua. En comparación con otros métodos de cultivo, estas exigencias pueden suponer un reto para que los pequeños productores de café sigan invirtiendo en ellas.
El precio de mantenerse fieles a sus valores
Uno de los retos a los que pueden enfrentarse los pequeños productores de café como Benito, Mincho y Alfonso a la hora de obtener una certificación ecológica es el coste y las gestiones administrativas que conlleva cumplir los requisitos de certificación. La certificación ecológica exige a los productores que documenten sus prácticas agrícolas, mantengan los registros adecuados y demuestren el cumplimiento de las normas aplicables.
En Guatemala, es posible que los operadores ecológicos también tengan que cumplir los requisitos de registro a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, lo que implica trámites administrativos y tasas adicionales.
Para los pequeños agricultores, estos costes pueden suponer un obstáculo importante. Sin la certificación adecuada, es posible que los productores no puedan comercializar su café como «ecológico certificado» en los mercados en los que se exige dicha verificación, lo que podría limitar su acceso a determinados compradores y a oportunidades de fijación de precios.
Más allá de la certificación, mantener estas prácticas agrícolas también requiere un seguimiento del suelo, asesoramiento profesional y una importante inversión. A pesar de estos retos, los agricultores de Santa Anita siguen honrando sus raíces mayas cuidando su tierra y preservando las prácticas agrícolas ecológicas.
Pequeños pasos, oportunidades duraderas
Este trabajo va más allá de una simple cosecha. Se trata de apoyar a las personas que ya están dedicando su tiempo y sus conocimientos, con la conciencia de estar construyendo un futuro que refleje sus valores.
En De La Gente, creemos que apoyar a los pequeños agricultores significa reconocer no solo lo que producen, sino también el esfuerzo y el compromiso que hay detrás de cada cosecha. La historia de Santa Anita nos recuerda que el progreso significativo lleva tiempo. A veces, empieza con pequeños pasos que requieren paciencia, observación y la oportunidad de seguir adelante.
Gracias a vuestro apoyo, podemos crear oportunidades para que los pequeños agricultores sigan experimentando, aprendiendo y desarrollando soluciones que refuercen sus medios de vida sin perder de vista los valores que les guían.
Donar con un propósito
En esta época de solididad, tus donaciones pueden ayudar a De La Gente a seguir trabajando junto a los pequeños agricultores y a respaldar los esfuerzos que están realizando para construir un futuro más sólido para sus explotaciones y comunidades.
Vuestras aportaciones crean oportunidades que animan a los agricultores a seguir aprendiendo, experimentando y desarrollando soluciones que respondan a sus necesidades y reflejen sus valores. Cada donación contribuye a abrir el camino a nuevas posibilidades y permite que esta labor siga creciendo.
Al colaborar esta temporada, te sumas a ese esfuerzo y contribuyes a mantener el trabajo que hay detrás de cada cosecha, apoyando el futuro que ellos se esfuerzan por construir.
Haz una donación hoy mismo y ayuda a crear más oportunidades para las comunidades productoras de café

